Liderazgo relacional y contenciónRoles, límites y arquitectura del sistemaDesarrollo organizacional7 min de lectura5 de enero de 2026

Liderar no es ser auténtico, es sostener una tensión que no se resuelve

El liderazgo real no ocurre solo dentro de la persona que lidera. Ocurre en una tensión estructural entre cuatro dimensiones que no encajan de forma natural: la subjetividad, el rol, el poder y el sistema.

En los últimos años se ha popularizado una idea de liderazgo centrada en la autenticidad, la emoción y la coherencia personal.

Ha sido necesaria.

Y también insuficiente.

Porque el liderazgo real no ocurre solo dentro de la persona que lidera.

Ocurre en una tensión estructural que rara vez se nombra y casi nunca se sostiene conscientemente.

Una tensión entre cuatro dimensiones que no encajan de forma natural:

  • la subjetividad
  • el rol
  • el poder
  • el sistema

El liderazgo no consiste en alinearlas.

Consiste en no colapsar ninguna de ellas.

1. Subjetividad

(quién soy, qué deseo, qué temo, qué me mueve)

La subjetividad del líder no es un problema a eliminar.

Pero tampoco es un valor en sí misma.

Incluye historia personal, ambición, heridas, estilo relacional, necesidad de reconocimiento, capacidad de sostener ansiedad.

El problema aparece cuando la subjetividad toma el mando del rol.

Entonces:

  • el liderazgo se vuelve expresivo,
  • las decisiones se justifican como "coherencia personal",
  • la organización se convierte en escenario de autorrealización.

La pregunta madura no es:

"¿Estoy siendo auténtico?"

Sino:

"¿Qué parte de mi subjetividad está siendo activada por este rol y este sistema… y qué necesita regulación, no expresión?"

2. Rol

(qué se espera de mí más allá de quien soy)

El rol no es el cargo.

Es el conjunto de expectativas explícitas e implícitas que el sistema deposita en una posición para sostener su tarea primaria.

Incluye:

  • mandato formal,
  • mandato informal,
  • proyecciones,
  • funciones no dichas (contener, decidir, poner límite, absorber conflicto).

Cuando el rol no se ocupa:

  • el sistema queda huérfano,
  • surgen luchas laterales de poder,
  • otros ocupan el lugar de forma desordenada.

Cuando el rol se rigidiza:

  • el liderazgo se vuelve defensivo,
  • normativo,
  • desconectado del pulso real del sistema.

Liderar no es "ser uno mismo en el trabajo".

Es prestar la subjetividad al rol, sin imponerla ni borrarla.

3. Poder

(capacidad real de afectar decisiones, recursos y destinos)

El poder no desaparece porque no se nombre.

Solo se vuelve opaco.

Todo liderazgo implica poder:

  • decidir,
  • priorizar,
  • frenar,
  • proteger,
  • excluir o incluir.

Cuando el poder no se reconoce:

  • se moralizan las decisiones,
  • aparece la manipulación bienintencionada,
  • el conflicto se desplaza a lo informal.

Cuando el poder no se metaboliza:

  • surge el autoritarismo,
  • la dependencia,
  • o el miedo al desacuerdo.

Un liderazgo adulto no dice:

"Aquí no hay poder".

Dice:

"Este es el poder que estoy ejerciendo, por qué y con qué límites".

4. Sistema

(la organización como entramado vivo)

El sistema no es un contexto neutro.

Es historia, estructura, incentivos, miedos colectivos, reglas explícitas y no escritas.

Cuando el sistema se ignora:

  • se responsabiliza a las personas de fallos estructurales,
  • se piden cambios imposibles,
  • se genera frustración crónica.

Cuando el sistema se absolutiza:

  • aparece el cinismo,
  • la parálisis,
  • el "no se puede hacer nada".

El liderazgo no lucha contra el sistema.

Lee dónde puede moverse dentro de él.

El punto central: la tensión

Estas cuatro dimensiones no se alinean solas:

  • la subjetividad quiere expresarse,
  • el rol exige contención,
  • el poder genera ansiedad,
  • el sistema resiste el cambio.

El liderazgo no resuelve esta tensión.

La sostiene.

Y al sostenerla:

  • renuncia a soluciones simples,
  • acepta el conflicto no integrable,
  • abandona la fantasía del líder coherente y completo.

Una definición incómoda (pero útil)

Liderar es sostener, en tiempo real, la tensión entre lo que soy, lo que el rol exige, el poder que ejerzo y las condiciones del sistema, sin colapsar ninguna de esas dimensiones.

Cuando una domina, el liderazgo se empobrece.

Cuando todas están presentes, la organización puede pensar, decidir y evolucionar.

Para cerrar

Quizá el mayor malentendido actual sobre el liderazgo no sea la falta de humanidad.

Sino la huida de la complejidad.

Liderar no es sentirse bien.

Es hacerse cargo.

entropía - desarrollo organizacional

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