
Productora de cine
Cuando el conflicto entre personas se ha convertido en problema del sistema
Contexto
Una productora de cine nos pidió acompañamiento ante un conflicto interno que estaba afectando al funcionamiento cotidiano de la organización. Las dinámicas habían escalado hasta el punto de generar desgaste y decisiones poco coordinadas. La dirección leyó pronto que no era un problema operativo: era algo que estaba ocurriendo en cómo las personas se interpretaban entre sí.
El reto
La dirección no quería un proceso de mediación ni un curso de comunicación. Quería entender. Cuando un conflicto persiste entre personas que individualmente funcionan bien, eso suele indicar que algo del sistema —los códigos no dichos, las expectativas mutuas, las formas de relacionarse heredadas de cómo creció la organización— está sosteniendo que el conflicto no se desactive por sí solo. El reto era mirar ahí. No resolver el conflicto desde los síntomas, sino desde la comprensión del sistema que lo produce.
Nuestro enfoque
- 1
El trabajo empieza por la lectura individual. Antes de cualquier conversación grupal, cada persona necesita poder ordenar qué intenta conseguir, qué le preocupa, qué necesita del resto. Esa toma de conciencia individual es la superficie sobre la que después puede haber conversación con el otro.
- 2
Pasar de las personas al sistema. La conversación grupal no se construyó como un espacio para resolver cuentas pendientes, sino como un espacio para que el equipo pudiera ver, junto, qué dinámica colectiva estaba operando. Qué patrones se activaban en los momentos de presión. Qué intentos individuales de resolver el problema estaban, sin querer, reforzándolo. Qué interpretaciones cruzadas habían pasado a funcionar como verdades.
- 3
Acuerdos de funcionamiento, no buenas intenciones. El proceso cerró con acuerdos concretos formulados por el propio equipo sobre cómo iban a trabajar a partir de entonces: qué conversaciones se iban a tener, en qué momentos, con qué formato. Los acuerdos no resolvieron el conflicto de antes —eso ya estaba resuelto por el propio proceso—. Sirvieron para que la dinámica que lo había sostenido no se volviera a instalar.
Cómo trabajamos
Proceso corto y concentrado, con trabajo en sala con el equipo completo siguiendo un itinerario individuo–grupo–sistema. El material no fueron diagnósticos abstractos: fue lo que aparecía en la propia sala, en tiempo real, entre las personas que estaban en el conflicto.
Qué cambió en el sistema
Una lectura compartida de qué estaba sosteniendo el conflicto, accesible para todo el equipo
Conversaciones que habían quedado bloqueadas vueltas a los espacios donde tocaba tenerlas
Acuerdos de funcionamiento concretos para los momentos de presión recurrentes
Una manera más clara y madura de colaborar, sostenida en una comprensión del sistema, no solo en buena voluntad individual